Semana Mundial de la Lactancia Materna 2013

LogolemaUn año más, se celebra en todo el mundo la Semana Mundial de la Lactancia Materna, del 1 al 7 de agosto.  En esta ocasión la WABA (Alianza Mundial Pro-Lactancia Materna) ha escogido un lema con el que nos sentimos muy identificadas
APOYO A LAS MADRES QUE AMAMANTAN: ¡Cercano, continuo y oportuno!

Un poco más adelante, en octubre, celebraremos en España la SMLM-2013, para la que tenemos planeadas algunas actividades de las que os iremos informando ¡Os van a encantar! 😉

No obstante, en estos días queremos aprovechar para difundir más que nunca la importancia del apoyo a las mamás que amamantan. El apoyo de la familia, del personal sanitario, en el trabajo, al fin y al cabo de toda la sociedad… para que la lactancia materna vuelva a ser vista como lo que es, algo NATURAL, y sobre todo, algo NORMAL.

¿Y cómo podemos apoyar a estas mamás y sus hij@s? La OMS también nos deja algunas recomendaciones (pincha en la imagen para verla más grande)

OMSPadresOMSMadres

 

OMSTrabajoOMSFamilias

Día Mundial del Niño y la Niña

Hoy se conmemora el Día Universal del Niño, que cada año recuerda la firma de la Convención sobre los Derechos del Niño (1989). En este Día, UNICEF España quiere alertar sobre la desnutrición infantil, que está detrás de 1 de cada 3 muertes infantiles.

En este aniversario, UNICEF España quiere poner el foco en el derecho a la supervivencia y el desarrollo, uno de los derechos fundamentales de la infancia que ha registrado avances notables, como la reducción de la mortalidad infantil en un 41%.

Sin embargo, todavía mueren 19.000 niños al día por causas que podemos evitar. 6.400 de ellos mueren por causas relacionadas con la desnutrición. La promoción de la iniciación temprana de la lactancia materna es una estrategia clave para la supervivencia del niño. Según un estudio publicado en la revista médica Pediatrics en 2006, es posible evitar el 16% de las muertes neonatales mediante la lactancia materna desde el primer día de vida de los lactantes, una cifra que puede aumentar al 22% si la lactancia materna comienza durante la primera hora después del nacimiento.

Por eso hoy desde Maire, queremos sumarnos a esta revindicación sobre los derechos del niño y revindicar que desde una región sobre la nuestra que tiene un índice de pobreza infantil por encima de la media nacional se creen políticas que sigan defendiendo a los niños como principal activo de nuestra comunidad.

Porque sin niños, no hay mañana.

Y es que esto… no tiene precio.

Estando embarazada solía decir: “quiero que me pongan a mi bebé en el pecho nada más nacer, voy a intentar evitar el biberón y nada de chupetes…”. Al segundo día de nacer Alberto no había cumplido ninguno de mis propósitos.

Mi parto fue cesárea, algo que no había previsto, y no tuve a Alberto conmigo hasta pasadas más de tres horas. Cuando vino traía un biberón bajo el brazo. Según me comentó la enfermera había nacido muy grande y podría sufrir una bajada de azúcar si no le administraba biberón pues mi leche tardaría mucho en subir: “10 minutos en cada teta cada tres horas y luego biberón”. Resumo mis cinco días en el hospital con fiebre, mastitis y mi bata con dos cercos de sangre donde estaban los pezones por las grietas, pero yo quería dar el pecho… Rezaba para que no dieran ni las tres, ni las seis, ni las nueve… Recurrí a las pezoneras como mi última esperanza y gracias a ellas pude seguir con la lactancia, pero no supe hasta hace unos días, que igual que habían sido mi salvación también fueron mi tortura: el pezón era demasiado grande y me lo estaba sacando Alberto, pues era invertido.

Ya en casa intentaba que Alberto se bastara con el pecho pero las tomas eran eternas, de casi dos horas, y cuando caía agotado, yo pensando que había terminado le retiraba y se ponía a llorar. Era como si no hubiera comido nada. Todo el mundo dio por hecho, y yo también, que mi leche no le alimentaba por lo que muy a mi pesar le administraba el biberón. Poco a poco conseguí quitarme las pezoneras en mi afán de tener una lactancia lo más natural posible.

Cuando Alberto tenía dos meses ponerle al pecho se había convertido en una pelea continua. Era ponerle y lloraba, pataleaba, me arañaba, se arqueaba… Me resultaba traumático observar como mi hijo me rechazaba ante mi insistencia y ante las miradas penetrantes de toda la familia que asentía: “si es que su leche no le alimenta, no es buena, no le sacia, Alberto es muy grande…” y yo me decía a mi misma: “si mi cuerpo ha sido capaz de gestar a un bebé, y grande, es porque también puede alimentarlo”, pero mi autoestima y mis fuerzas estaban por los suelos. Intentaba adaptarme a mi bebé, a mi nueva casa con su mudanza incluida y sobre todo a intentar superar la pérdida de mi madre, que me dejó a dos meses de nacer Alberto, pero todo era en vano. Estaba realmente hundida.

Hacía ya una semana que Alberto no se enganchaba y le di un biberón con leche que me había sacado en varios días. Ese fue el comienzo de mi relactancia pues Alberto no lloró. Ante la evidencia, nerviosa e ilusionada me puse a buscar información pues mi leche tenía que valer. Me puse en contacto con María, de Maire Lactancia e inmediatamente me dio toda la información que necesitaba, pero sobre todo y lo más importante: confió en mí y en mi poder para lactar. Estaba tan segura de que podía hacerlo y de que mi leche alimentaba que no me permitía dudar.

Guardé los biberones (para evitar la confusión tetina-pezón) e íbamos dándole la leche con una jeringa mientras estaba enganchado a la teta. Estuve pegada literalmente a Alberto durante las veinticuatro horas durante varios días (para conseguir que volviera a coger el pezón), cada vez que abría un ojo: teta. Me sacaba leche continuamente (para estimular la producción y llegar a los niveles necesarios para tener la cantidad suficiente que tomaba), dormía con él, me olvidé de horas y número de tomas e hice oídos sordos ante cualquier comentario. Le pesaba cada viernes para ver que no bajaba de peso mientras le iba bajando las dosis de leche de fórmula y no solo no bajaba, sino que iba poniendo de 200 a 300 gramos semanales…

Sólo me bastó un “confía en mí” para tener el apoyo de mi marido, algo que de no ser así, seguramente hoy no estaría contando ésto.

A día de hoy sigo con lactancia exclusiva y sabiendo que le estoy dando lo mejor de mí a mi hijo. Me siento tremendamente orgullosa y feliz, capaz, poderosa… Asiento convincente cuando escucho todo tipo de comentarios, y a cual más variopinto, relacionados con la teta pues pocos conocen “el poder de una teta” y de nada sirve explicar a quien no quiere entender. Observo a Alberto cuando mama y experimento una sensación de plenitud difícil de explicar. Le digo “tetita” y agita nervioso sus bracitos y piernas mientras ríe a carcajadas… Y es que esto… no tiene precio.

Laura

¿Cuándo nace una mamá?

El otro día, en nuestra reunión grupal con las mamás, alguien comentó que teníamos que hacer un post para felicitar a todas las mamás y me pareció una idea estupenda. Ser mamá es una labor con dedicación plena, que merece ser ampliamente reconocida, pero me costaba poner en pie un post que hablase del “oficio” de ser mamá, ya que son tantas cosas las que se pueden decir… Buscando la inspiración, me puse a pensar en mi propia historia personal, en mi sentimiento y deseo de ser madre, en los instantes en los que empecé a ser consciente del tremendo cambio que se daba en mi vida, del cambio de rol que iba a vivir…

Aunque tengo un recuerdo muy especial del momento en el que descubrí que estaba embarazada, de esas horas de madrugada, porque no podía esperar más para hacer el test de embarazo, y de esos sentimientos encontrados, de tremenda felicidad y de un escalofrío de vértigo por lo que se me venía encima mientras me decía: “acaban de venir los reyes ¡es una suerte que vayamos a ser papás!”… creo que no fue ahí donde comenzaron mis ganas de ser mamá.

Unos años antes, por diferentes circunstancias, tuve que cuidar a mis sobrinos y ser su pequeña mamá por horas. Hasta ese momento, siendo la pequeña de mi familia, no había tenido oportunidad de cuidar a un bebé. Al enfrentarme a esa maravillosa experiencia, sentí dentro de mí el deseo de ser madre, gestar, parir y criar a mi pequeño bebé.

Desde ese momento, mi vida fue tomando diferentes caminos, haciendo y deshaciendo planes, en definitiva, el día a día me planteaba cuestiones que me obligaban a posponer mi sueño de ser mamá. Todo esto me hizo darme cuenta de que ser mamá no iba a ser algo sencillo. Por eso, me gustaría en este post, extender las felicitaciones también a aquellas mamás que estáis buscando un bebé, porque ya os sentís y sois mamás, y seguro que en cualquier momento pasaréis a la acción, mientras tanto no dejéis el amor que tenéis dentro de vosotras guardado en un cajón, sino a provechad para repartirlo entre todos los que os rodean, y en especial entre los locos bajitos que tengáis cerca…

Cuando me quedé embarazada y fui por primera vez a visitar a mi matrona, estaba de unas siete semanas y en sala de espera había un cartel, que decía “ha nacido un bebé y también una mamá”; me pareció una maravillosa forma de decir tanto con una frase tan sencilla. Y es que, el nacimiento de una madre también es un momento precioso y va a unir para toda la vida al bebé y a la mamá. Ambos necesitarán mucho cariño y amor especialmente en esos primeros momentos. Durante esa primera visita a mi matrona, fue cuando escuché por primera vez el corazón de Sofía, latiendo fuerte y con un ritmo frenético, ¡qué emocionante! Hasta pude ver, entre las sombras y luces del monitor, algo que parecía ser la silueta de esa pequeña niñita que se estaba gestando en mi barriga. “Ese es tu bebé”, me dijo la matrona. Algunas semanas más adelante, esa “silueta” fue tomando mayor definición. A las 16 semanas me dijeron que iba a tener una niña, ¡una niña! Fue otro gran paso en mi sentimiento de ser mamá. Recuerdo leer apasionadamente todas las revistas, videos, webs que caían en mi mano, en los que conocía con detalle los cambios de Sofía, semana a semana, y cómo hablaba con ella, y le cantaba canciones.

Los meses de embarazo, para todas las mamás que hemos pasado por ahí, sabemos que son largos y están llenos de momentos dulces y felices, y momentos de incertidumbre. Recuerdo las visitas al médico, con un miedo espantoso porque todo estuviese bien, los movimientos de la barriga, los saltos con la voz de su padre, mi baja obligatoria porque era una canija y no cogía peso y por último el susto de su riñoncito que nos hizo llorar porque pudiera sufrir cuando naciera, aquí creo que ya era una madre, tenía ya todos los síntomas.

La prueba de fuego, el día que empezó la cuenta atrás y finalmente nos graduamos ambas, ella como bebé y yo como mamá, y aunque a veces creo que salió ganando con el reparto de papeles… fue genial. Recuerdo cada parte del trabajo del parto con cariño y emoción, al papá de Sofía contándome nuestros viajes para que no sintiera las contracciones, no funcionaba mucho (pero te quiero igual por el intento), a las matronas, a mis amigos… y así, a empujones, vino mi pequeña al mundo con los ojos abiertos cuando todavía no había sacado los pies del tiesto, y queriéndose comer el mundo, empezando por la tetita de su mamá.

No sé si he conseguido aportar mucha luz a la pregunta inicial, pero creo que todos debemos abrazar, besar y felicitar a todas aquellas mujeres que quieren ser madres, porque sin duda es el mayor acto de amor al que podrás enfrentarte jamás.

¡Felicidades a todas las que os sentís mamás porque tenéis ganas de amar sin condiciones!

Inma

Día Mundial de la Salud 2012

El Día Mundial de la Salud se celebra el 7 de abril todos los años para conmemorar el aniversario de la fundación de la Organización Mundial de la Salud en 1948.

Por este motivo, el Ayuntamiento de Badajoz ha organizado un programa de actividades que se están desarrollando a lo largo de esta semana. Nos han invitado a participar junto a otras asociaciones de nuestra localidad y durante la mañana de hoy hemos estado en la Plaza de San Atón atendiendo a todo aquel que se ha interesado por nuestro trabajo como asociación prolactancia materna.

Ha resultado una muy agradable jornada, tanto que repetiremos mañana, ¿nos acompañáis?

Hoy, además, es un día muy señalado para nosotras, porque hoy hace un año que este blog surcó los mares de la red por primera vez… Y ya han pasado por él 366 días, 34 entradas, y 14.680 visitas.

Gracias a todos los que nos leéis y apoyáis, por compartir nuestras ilusiones y por hacernos sentir que aportamos nuestro granito de arena. Promover, proteger y apoyar la cultura del amamantamiento es nuestra finalidad, pero recorrer el camino nos hace aprender cada día, disfrutar, emocionarnos y crecer con cada persona que nos acompaña.