Así me llegó “Maire”

Me recreo con cierta nostalgia en los recuerdos de un embarazo lleno de sensaciones deliciosas y algunas molestias que hoy se me antojan entrañables. Siempre lo digo, soy afortunada por haber vivido los nueve meses consciente plenamente y ver cada día como un gran descubrimiento, y además al lado de un papá muy comprensivo.

Nuestro bebé llegó con la luz y las flores; en primavera. Maravilloso milagro el de parir, nació él y nací yo como madre. Sin embargo, jamás podría haberme imaginado que necesitaría asesoramiento para amamantar a mi hijo. ¿Es que dar el pecho no es lo más natural del mundo?. Pronto reconocí lo equivocada que estaba, efectivamente amamantar es lo más lindo y natural, pero no por ello está libre charcos en el camino. Además, la cultura del biberón tampoco ayuda mucho.

Recuerdo que estaba en casa y recibí un mensaje al móvil, era de mi ángel (ella sabe quién es), donde decía “Esta tarde reunión de grupo de lactancia…” Entonces pensé que aquello era una señal, es decir, quedaba esperanza para mis grietas y mis obstruidos conductos.

Así, el papá me animó aún más y decidimos acudir.

Cuando mi niño y yo llegamos, la sala estaba llena mamás con sus bebés. Mi cachorro (así lo llama amorosamente su papá) dormía junto a mis pechos en la mochila. Aquella tarde de mayo el tema de la reunión versaba sobre la incorporación al trabajo. Escuchaba y a la vez observaba tímidamente a cada mamá con su hijo o hija en brazos. Estaba emocionada, mil y un sentimiento tomaban forma en mi mente. Aumentaban las ganas de seguir con mi empeño de lactancia exclusiva, no obstante, sin querer algunas palabras y consejos desafortunados retumbaban en mi cabeza. Necesitaba contar mi pequeña historia. Realmente me sentía agotada, y confieso que al hablar me ruboricé. ¿Seré capaz de expresarme?, pensé. Creía que a mí y a mi bebé nos ocurría era algo propio de otro planeta. Sin embargo, aquellas mamás de Maire me hicieron sentir cómoda y en cuanto me dieron la palabra comencé a verbalizar todo aquello que me angustiaba. Hice saber que era la mujer más feliz del mundo, pero con muchas dudas y miedos. Me sentí escuchada y arropada. ¿Por qué? Pues, porque no me juzgaron, sino que, se limitaron a escuchar y a hacerme preguntas muy puntuales. Así sin darme cuenta yo misma estaba respondiendo a mis dudas. Lo que se llama una verdadera escucha activa. Con sus experiencias normalizaron la situación, que tanto me preocupaba. Entendí que me quedaban cositas por aprender y que deseaba más que nunca continuar con mi sueño de amamantar a nuestro hijo. Al mes siguiente volví a desahogarme y a hacer mil preguntas, que incluso había anotado para ellas. Desde entonces supe que quería ofrecer mi humilde experiencia, es esencial que la madre llegue a disfrutar plenamente de este maravilloso acto de amor, que es dar la teta a su bebé.

De entre todo lo que me llevé ese primer día, me quedo con dos ideas clave. Una es que la leche materna tiene la composición ideal y completa para cada momento y la otra es que la cantidad no es, no puede ser fija, porque va aumentando a medida que las necesidades del niño crecen. Entonces cobró sentido esta frase: Cuanto más mame tu hijo, más leche produces tú. Entendí que era una relación perfecta, es decir, mi hijo sabía perfectamente lo que tenía que hacer. Diez meses después lo sigue haciendo. Aparqué bien lejos afirmaciones erróneas, como “A ver si tienes suerte: a mí se me fue la leche al mes; mi niño se quedaba con hambre y tuve que darle ayuda…” o “Dale sólo diez minutos cada cuatro horas”

Desde entonces incluyo a Maire en mis imprescindibles en la lactancia: los ojos de Hugo, la fuerza del papá, y el avituallamiento de la abuela.

Desde aquí, mil gracias.

Sonia Corrales Cáceres

6 pensamientos en “Así me llegó “Maire”

  1. Qué relato más emocionante y como “de bien nacidos es ser agradecido” es aún más emocionante que agradezcan la estupenda labor que hacéis a tantas mamás y papás. Supongo que para las “maires” debe llenar de ilusión leer estos agradecimientos. Seguid así chicas, como veis lo estáis haciendo muy bien.

  2. Gracias a ti, Sonia.
    Tus palabras nos motivan para seguir trabajando con muuuuuuuucha ilusión y aprendendiendo cada día más. ¡Y qué bonito es!

  3. bueno guapa, como siempre tus relatos son emocionantes y me llenan de emocion. me encanto acompañaros a los tres en vuestro nacimiento tan emotivo y me alegra llegar a tiempo antes d q se pierdan esas lactancias.gracias a maire por existir y asi poder daros mas animos, no solo yo q parezco una pesadaaaa.
    tu angel jaja no me importa q pongas mi nombre, me voy a hacer famosilla jaja

  4. Cuando me amé de verdad,
    comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable:
    personas, situaciones y cualquier cosa
    que me empujara hacia abajo.
    De inicio mi razón llamó a esa actitud egoísmo.
    Hoy se llama… Amor Propio (Charles Chaplin)

  5. QUERIDA SONIA:
    GRACIAS POR HACERME REVIVIR LOS MOMENTOS QUE PASE HACE HOY YA 15 MESES JUNTO A MI HIJA MYRIAM.
    ESOS MOMENTOS SON NUESTROS Y DE NUESTROS HIJ@S…SIGUE DISFRUTANDOLO.

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