¿Leche materna tóxica?

“Algunos contaminantes ambientales como el DDT, las dioxinas o los PCB, se acumulan en el tejido graso. Por lo tanto, un análisis de sangre sería poco útil para conocer el nivel de contaminación de un individuo; habría que recurrir a una biopsia. La leche materna refleja la contaminación del tejido graso, y proporciona una forma mucho más sencilla de valorar el nivel de contaminación de una población determinada. Por este motivo, se han realizado en todo el mundo docenas de estudios sobre contaminantes en la leche materna. Regularmente aparecen en la prensa noticias de algunos de estos estudios; y los periodistas, ignorando que se trata de un simple marcador epidemiológico, anuncian con grandes titulares que la leche materna es peligrosa, lo que produce innecesaria angustia en muchas madres, y lleva a algunas a abandonar la lactancia.”

Con estas palabras comienza el pediatra y escritor Carlos González el capítulo sobre contaminantes ambientales de su “Manual práctico de lactancia materna” (2ª edición, año 2008)

Y hace cuatro días volvió a saltar la noticia a los titulares de varios medios de comunicación.

En la televisión:

Un estudio del CSIC y el Instituto Marqués de Reproducción Asistida asegura que la mala calidad del semen puede estar relacionada con los tóxicos que los niños reciben de la madre durante el embarazo y la lactancia.

En la prensa:

La contaminación daña la calidad de leche materna y afecta al semen del hijo

La leche de las mujeres catalanas es más tóxica que la de las gallegas

Dejando titulares más o menos alarmantes aparte, al leer detenidamente la noticia e investigar un poco resulta que según el informe, la acumulación de toxinas en la leche puede ser una de las claves de la infertilidad masculina, aunque no deja de ser una hipótesis. Esto no significa que no sea necesario poner todos los medios disponibles para evitar la exposición continuada de la población a sustancias tóxicas, y que a la hora de declarar el riesgo de determinados tóxicos se debería tener en cuenta no solo sus efectos como potenciales cancerígenos, sino también su repercusión en el embrión y el feto. Pero por si alguien lo había pensado, la sustitución de le leche materna por alimentos infantiles comercializados no solo no mejora el problema, sino que además lo agrava.

En la página web del Instituto Marqués de Reproducción Asistida, coautor del estudio, se pueden ver publicados los resultados y conclusiones de otros estudios realizados sobre leche materna.

Por ejemplo:

  • Se ha detectado la presencia de perfluorados tanto en la leche materna como en alimentos infantiles comercializados (leche de fórmula y cereales, por la transferencia de los envoltorios durante los procesos de producción, manufactura, transporte y almacenamiento)

  • Los niños amamantados más de 20 semanas tienen mejores resultados en comparación con los niños alimentados con leche artificial, independiente de las concentraciones de contaminantes que tuvieran los niños al nacer.

  • La concentración de tóxicos disminuye con el número de partos, ya que la madre con el embarazo y la lactancia se va destoxificando.

Carlos González también aporta una serie de consideraciones que pueden ofrecer tranquilidad a los padres preocupados por este tema:

  • "Los cientos de estudios publicados en las últimas décadas en que la lactancia materna disminuye la incidencia de infecciones, alergias, diabetes, celiaquía, leucemia, e incluso la mortalidad global en USA, se han hecho con madres cuya leche estaba contaminada, y más que la de ahora."

  • "Varios estudios en Holanda muestran que la exposición a los PCB, sobre todo a través de la placenta, afecta al desarrollo psicomotor y a la inteligencia a medio plazo. Pero la lactancia materna contrarresta en parte este efecto, y el desarrollo de los niños que toman pecho, aunque la leche esté contaminada, es mejor que el de los niños que toman biberón."

  • "Salvo que la madre haya estado expuesta a alguna contaminación accidental masiva, sus niveles de contaminantes reflejan simplemente la exposición de cualquier persona de su edad en su misma comunidad. Si su hijo respira el mismo aire, come la misma comida y bebe la misma agua, a su edad estará igual de contaminado. El haber recibido además una pequeña parte de los contaminantes que almacenaba su madre solo aumentará un poco sus propios niveles. La única manera de disminuir la contaminación de nuestros hijos es luchar para que nuestro ambiente esté menos contaminado."

  • "La ingesta de agua contaminada con nitratos no aumenta la concentración de nitratos en la leche materna. En cambio, el lactante sí que corre un gran riesgo si le preparan el biberón con esa misma agua contaminada."

Como apunte final: las mujeres en Suecia tienen uno de los niveles más altos de amamantamiento en el mundo, y sin embargo, la publicación de un estudio sobre los niveles de PBDEs en la leche materna no hizo que dejaran de amamantar sino todo lo contrario: el hallazgo provocó una protesta pública y un año después los químicos culpables fueron prohibidos en Suecia, descendiendo así la presencia de PBDEs en la leche materna.

¡Hagámonos las “suecas”!

María Tardío Cabrera

Un pensamiento en “¿Leche materna tóxica?

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